Pan con ojos y queso sin ellos.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Al mal año, tarria de seda.
El amor de lejos, es para los pendejos.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Primero son los presentes que los ausentes.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
De dientes pa'fuera.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
El que nada sabe, de nada duda.
Intimidades, solo en las mocedades.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
A burra nueva, cincha amarilla.
Nunca para el bien es tarde.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Peor que chile y agua lejos.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Se encontró con la horma de su zapato.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Cantando se van las penas.
Por su nueva silla y freno, el caballo no es más bueno.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Barco viejo, mal navega.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Dios castiga sin palo ni piedra
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Guardia viejo no cae en gancho.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
No hay boda sin doña Toda.
Amigo no fue el que lo dejó de ser.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
La mejor suegra, la muerta.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
No hagas trampa en que caigas.