La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Inclinar la balanza.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Más vale tarde que nunca.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Al espantado, la sombra le basta.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Dura el nombre más que el hombre.
La justicia no corre, pero atrapa.
Quien anda mal, acaba mal.
Donde hay caridad, hay paz.
El que nada duda, nada sabe.
De tus herederos, sé tu el primero.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
La belleza siempre tiene razón
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Juicios tengas, y los ganes.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Dejadle correr, que él parará.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El que fía, salió a cobrar.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
Esperar salud en muerte ajena es condena.