El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Ni quito ni pongo rey.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Te enseño a nadar y ahora me ahogas.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.