A cada puerta, su dueña.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
Mucho sabe quien callar sabe.
El que se brinda se sobra.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Cazador y cazado confían en Dios.
Necesitado te veas.
Saber más que Merlín.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Quien te quiere, te aporrea.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Hombre refranero, medido y certero.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Del viejo el consejo.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
La palabra emitida no puede recogerse.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Sobre advertencia no hay engaño.
Tu hablar te hace presente.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Arca abierta al ladrón espera.
Los dioses ayudan al que trabaja
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.