Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
La buena cena, temprano suena.
Malo es cojear delante de un cojo.
Al buen vino, buen tocino.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
La fortuna a los audaces ayuda.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Estar como caimán en boca de caño.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
En la tardanza está el peligro.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
En invierno y verano la capa en la mano.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Dueña que mucho mira, poco hila.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Por San Blas, una hora más.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Hoy por mí, mañana por ti.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Burro empinado, por hombres es contado.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
En la cancha se ven los gallos.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Donde lloran esta el muerto.