Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Juntos en las duras y en las maduras.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Tarde piaste pajarito.
Nadie da sino lo que tiene.
Vino sacado hay que gastarlo.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Darle a uno mala espina.
Del uso viene el abuso.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Bien vestido, bien recibido.
Ve despacio y no llegarás cansado.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Cada quien, con su cada cual.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Buena fama, hurto encubre.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
De noche madrugan los arrieros.
En almoneda, ten la boca queda.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Obra hecha, dinero espera.
Meterse en la boca del lobo.
A caracoles picantes, vino abundante.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Maestre por maestre, seálo éste.
A tal puta, tal rufián.