Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
La obra alaba el maestro.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Nada tiene al que nada le basta.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Baila Antón según le hacen el son.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Quieres más o te guiso un huevo.
Lo que mal empieza, mal acaba.
A la vejez, viruelas.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Nadie da palos de balde.
Carne en calceta, para quien la meta.
Vale más rodear que mal andar.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
El procurar no caer es mejor que el levantarse aunque sea con ayuda.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo está gordo y colorao.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Pa' todo hay fetiche.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Para prosperar, madrugar.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Ayer putas y hoy comadres.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Más querría servir que recibir.