Haz el bien y olvídalo.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Alegrías secretas, candela muerta.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Estar armado hasta los dientes
Una buena mañana hace buena la jornada.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Jamás olvidó el que bien amó.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Alba roja , vela moja.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Campo abandonado, fuego proclamado.
El que bien ama, tarde olvida.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Septiembre frutero, alegre, festero.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Ama y guarda.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Moza franca, bien juega el anca.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.