Ramos mojados, ésos mejorados.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Pensando en pajarito preña'o
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
De noche madrugan los arrieros.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
El comedido sale jodido.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Perdona el error, pero no lo olvides.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
¿Mirón y errarla?.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Reza, pero no dejes de remar.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Amor con celos, causa desvelos.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
De tal árbol tal madera.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
El arco iris brilla después de la tempestad.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Del precipitar nace el arrepentir.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Abril, lluvias mil.