Buen corazón quebranta mala ventura.
Ama al grado que quieras ser amado.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Amar a todos, confiar en nadie.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Buena cara dice buen alma.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Buena vida si refrenas tu ira.
A padre avaro, hijo pródigo.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Ahora adulador, mañana traidor.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
A cualquier cosa llaman rosa.
Aire gallego, escoba del cielo.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Ambicioso subido, pronto caído.
Día de agua, taberna o fragua.
Justo peca en arca abierta.
Jugar al abejón con alguien.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Dar gusto da gusto.
Dos capitanes hunden el barco.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Alabar y callar para medrar.
El oro luce, y la virtud reluce.
El que madruga, es sereno.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Más vale tarde que nunca.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Dar una de cal y otra de arena.
Mejor precavido, que arrepentido.
Ama el sol, el que tiene sombra
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Donde mores no enamores.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Abril llovedero, llena el granero.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El amor hace salir alas
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.