Panojal que embarba, garojo que desgrana.
El corazón que ama es siempre joven.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Saber amar es mucho saber.
Agua de mañana, o mucha o nada.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Desde torre o azotea, bien se otea.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Alma sin amor, flor sin olor.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Agua estantía, renacuajos de día.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Amor de lejos, felices los cuatro
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Arca abierta al ladrón espera.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
A marido ausente, amigo presente.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Agua, agua, que se quema la fragua.