No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El arenque cuelga de sus propias agallas
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
La mayor ventura, menos dura.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
A liebre ida, palos al cubil.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
En casa del que jura, no faltará desventura.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Vida sin amor, años sin verano
A palabra necias, oídos sordos.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
De mercader a ladrón, un escalón.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Propagación mear no espuma.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
A mala venta, mala cuenta.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Negocios largos, nunca bien acabados.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.