Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Hay que poner tierra de por medio.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Alza en lodo y siembra en polvo.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Del que jura, teme la impostura.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Quien nada guardó, nada encontró.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Pecado callado, medio perdonado.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Dar una de cal y otra de arena.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
La fantasía es la droga de la mente
El que no habla, no yerre.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Nadie da lo que no ha.
Lo barato cuesta caro
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Paso a paso, se va lejos.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Gran calma, señal de agua.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
El yerro encelado, medio perdonado.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.
El que no cae, resbala.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Gente parada, malos pensamientos.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.