Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Agua fina saca la espina.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
El buen paño dentro del arca se vende.
Es pan comido.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Dios castiga sin palo ni piedra
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Mucho apretar, listo aflojar.
Acúsole porque pisó el sol.
Cual andamos, tal medramos.
Santo Tomás, una y no más.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Que dulce queda la mano al que da.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Un indio menos, una tortilla mas.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Suegra, ni de barro es buena.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
El que muda de amo, muda de hado.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Al asno lerdo, arriero loco.
Hay que dar el todo por el todo.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".