Los nietos son hijos dos veces paridos.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Pensando en pajarito preña'o
Pan no mío, me quita el hastío.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Quien tenga tiempo que no espere
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Al catarro, con el jarro.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
A la zorra, candilazo.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Dos capitanes hunden el barco.
Con la boca es un mamey.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Bien ora quien bien obra.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.