Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
De hora en hora, Dios mejora.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Más verga que el Trica programando.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Más groso que el Guelpa.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Lo que es igual, no es trampa.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Irse por los cerros de Úbeda.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Está en todo menos en misa.
Labrador lunero, no llena el granero.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Soñar no cuesta nada.
Guardado el dinero, no pone huevos.
La mano que no puedes morder, bésala.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Esposa prudente es don de Dios.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
No dejes camino por vereda.
De un peligro, con otro me libro.
Por los cuernos se agarra el toro.
Culo sentado, hace mal mandando.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Cada cual decía del amor que tenía.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Buena madera, buen oficial espera.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
La mano perezosa, pobre es.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Las armas, el Diablo las carga.