El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Amores reñidos, los más queridos.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
El que bien te quiere no te engaña.
Está oscuro debajo de la lámpara
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
El que da primero da dos veces.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Más vale tarde que nunca.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
El que habla es el que peca.
No hay alegría sin aflicción.
El diablo nunca duerme.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Donde aprietan, no chorrea.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Guardas bien y no sabes para quien.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
De dolor, nadie murió.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Comparte la carga y ésta será más ligera.