Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Brilla por su ausencia.
Todo lo que brilla, no es oro.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El sol brilla para todos.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.