Todos los extremos son malos.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Buen abogado, mal cristiano.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
A la hija, tápala la rendija.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Paja triga hace medida.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Donde dije digo, digo Diego.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Camino malo se anda ligero.
No gastés pólvora en chimancos.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Dame venta y te daré cuenta.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Más perdido que perro en misa.
Donde hay pelito, no hay delito
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Nadie da sino lo que tiene.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
No quieras nunca buenos comienzos.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Es de bien nacido ser agradecido
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Dios habla una lengua extranjera.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Más ordinario que una monja en guayos.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.