Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Análisis y Reflexiones
🧠 Interpretación Profunda
Este proverbio advierte contra los extremos, promoviendo la moderación y el equilibrio en las acciones. Sugiere que el exceso de celo o devoción (quemar al santo) puede ser tan perjudicial como la insuficiencia (no alumbrarlo). Se aplica a situaciones donde se busca un punto medio entre el defecto y el exceso, evitando tanto la sobreactuación como la negligencia.
💡 Aplicación Práctica
- En la crianza de los hijos: no ser excesivamente permisivo (que no alumbre) ni excesivamente estricto (que queme al santo), buscando un equilibrio en la disciplina.
- En el trabajo: no sobrecargarse de tareas hasta el agotamiento (quemar al santo) ni ser tan indiferente que no se cumplan las responsabilidades básicas (no alumbrar).
- En las relaciones personales: evitar la asfixia emocional por atención excesiva (quemar) o la frialdad por desinterés (no alumbrar), manteniendo un vínculo saludable.
📜 Contexto Cultural
Proverbio de origen español, arraigado en la cultura popular hispanoamericana. Se relaciona con la tradición católica de velar o alumbrar santos con velas, donde una vela demasiado cercana podría dañar la imagen (quemarla), mientras que una muy lejana no cumpliría su propósito de iluminarla. Refleja la influencia del pensamiento aristotélico de la "virtud como término medio", difundido en la cultura occidental.