Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Compañía de dos, mi perro y yo.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Al potro y al niño, con cariño.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Un ruin ido, otro venido.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Madre pía, daña cría.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
El agraviado, nunca desmemoriado.
El que no cae no se levanta.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
A buen sueño, no hay cama dura.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Quien te ha visto y quien te ve.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Mal ojo se le ve al tuerto.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
La buena ropa abre todas las puertas.