Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.