La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
No gastes pólvora en gallinazos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
No hay mal que por bien no venga.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
El que no llora no mama.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Otoño entrante, barriga tirante.
Mala noche y parir hija.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Se quedó a vestir santos.
Guagua que llora mama.
El demonio no duerme.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
A la hora mala no ladran los perros
Miren quién habló, que la casa honró.
Como chancho en misa.
Las penas no matan, pero rematan.
Quien bien quiere, bien obedece.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Por los Santos, la nieve en los campos.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Artero, artero, más non buen caballero.
En otoño la mano al moño.
La Luna no es pan de horno
La muerte hace reflexionar.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.