Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Río cruzado, santo olvidado.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
A capa vieja no dan oreja.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Sol puesto, obrero suelto.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Una palabra deja caer una casa.
Haz buena harina y no toques bocina.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Nunca te duermas en los laureles.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Confesión obligada, no vale nada.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Vino y mujer, te ponen al revés.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Una maravilla, con otra se olvida.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
A la mujer brava, la soga larga.
El sexo nos hace perder la cabeza
En puerta y en puente nadie se siente.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Yerro es ir de caza sin perro.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
A amante que no es osado, dale de lado.
La alegría en el alma sana se cría.