Artero, artero, más non buen caballero.
Análisis y Reflexiones
🧠 Interpretación Profunda
Este proverbio advierte que la astucia o habilidad para engañar (ser 'artero') no son cualidades que definan a una persona honorable o digna de respeto. Sugiere que la verdadera nobleza o caballerosidad se basa en la integridad, la honestidad y la rectitud, no en la mera inteligencia práctica o la capacidad de manipular situaciones para el beneficio propio. Subraya una distinción ética entre ser listo y ser bueno.
💡 Aplicación Práctica
- En el ámbito laboral, cuando un compañero usa artimañas o engaños para ascender o atribuirse méritos ajenos, se le puede aplicar este dicho para recordar que, aunque pueda tener éxito a corto plazo, no gana el respeto genuino ni se le considera una persona de principios.
- En la política o el liderazgo comunitario, sirve para criticar a aquellos líderes que, siendo hábiles en la retórica o en maniobras poco transparentes, carecen de la honestidad y el compromiso real con el bien común que se espera de una figura de autoridad.
📜 Contexto Cultural
Proverbio de origen español, posiblemente medieval o del Siglo de Oro, que refleja los valores caballerescos y el código de honor donde la virtud, la lealtad y la conducta recta se valoraban por encima de la mera astucia. La figura del 'caballero' como ideal de hombre noble y virtuoso es central en la cultura hispánica de esa época.