El que de nada sabe, de todo se unta.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
A creer se va a la iglesia.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Los hombres son mejores que su teología
Chico de plaza, chico de mala raza.
Lo que se ve, se aprende.
Nunca falta un culo para un bacín.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Burgáles, mala res.
Al asno lerdo, arriero loco.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
El mal para quien lo fuere a buscar.
La mano perezosa, pobre es.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
El que a burros favorece, coces merece.
No es ni chicha ni limonada.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
La justicia cojea, pero llega.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Después de la risa viene el llanto.
El que bien huele, mal hiede.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Otra cosa es con guitarra
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Aire de Levante, agua delante.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Este se mete como Juan por su casa.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.