Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Es demasiado necio para ser loco.
Pajes; mozos y era Perico solo.
El que bien te quiere te hará llorar.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Casa sin madre, río sin cauce.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
El ignorante al ciego es semejante.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Me importa un bledo.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Lo escrito, escrito esta.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
La cosa bien pensada jamás es errada.
El que muda de amo, muda de hado.
Asno con hambre, cardos come.
A falta de pan, buenas son tortas.
Donde hay querer, todo se hace bien.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
El rico nunca está satisfecho.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo