De esta capa nadie se escapa.
Callen barbas y hablen cartas.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Hay miles de miserias en un solo amor
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
A mal Cristo, mucha sangre.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Por la muestra se conoce el paño.
A consejo de ruin, campana de madera.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Más claro no canta un gallo.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Hacer enseña a hacer.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
A buey viejo, no se le saca paso.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
No hay mejor condimento que el hambre.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Lección dormida, lección aprendida.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Las palabras se las lleva el viento.
Oír es precioso para el que escucha.
Zapatero a tus zapatos.
Las desgracias no vienen solas.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Como se vive, se muere.
El interés dueño del mundo es.
Haz barato y venderás por cuatro.