Mear sin peer, rara vez.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Dar al olvido.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Libro prestado, libro perdido.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Dios consiente, pero no siempre.
Con pedantes, ni un instante.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Compañía, ni con la cobija.
El que la deba, que la pague.
No escupas contra el viento.
De mala vid, mal sarmiento.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Cinco: por el culo te la hinco.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Quien escucha, su mal oye.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El papel que se rompa él.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Dar puntadas.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.