Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Madre dispuesta, hija vaga.
Hablar por referencias es casi mentir.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Hay ropa tendida.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Malos reyes, muchas leyes.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Por sus hechos los conoceréis.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Cosa muy querida, presto perdida.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Suegra, ni de caramelo.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Las medias ni pa las mujeres.
Mejor prevenir que lamentar.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.