Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Demasiado pedo para la mula.
Es demasiado necio para ser loco.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Más barato es cuidar que edificar.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.