Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Incluso el día más largo tiene un final
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Lo fiado es pariente de lo dado.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
El más cuerdo, más callado.
Los hombres son mejores que su teología
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Hablar con el corazón en la mano.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana