No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Nunca un peligro sin otro se vence.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
A barba muerta, poca vergüenza.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
A quien dan, no escoge.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Un día menos, una arruga más.
Échate este trompo a la uña.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Para conservar amistad, pared en medio.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Joven intrépido no deja memoria.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
El que juega con fuego, se quema.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
La barriga llena da poca pena.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Amor y muerte, nada más fuerte.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
De esta capa nadie se escapa.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.