El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
El que se enoja pierde.
Ama, perdona y olvida.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Hacer oídos de mercader.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Va para atrás como el cangrejo.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Su ladrido es peor que un mordisco
Es el tercero en discordia.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Chivo que se devuelve se esnuca.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
No me quieras dar gato por liebre.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.