Perro pendejo, no va a la gloria.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Mujer desnalgada es hombre.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
El loco, por la pena es cuerdo.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
El que mucho promete, poco cumple.
El vino y la verdad, sin aguar.
Gente de navaja, poco trabaja.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Detrás de la soga va el caldero.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
El que juega con fuego, se quema.
La justicia no corre, pero atrapa.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
A la fuerza ahorcan.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Es más puta que una gallina.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Peor es mascar lauchas
No gusta del beso y estira el pescuezo.
De ese infierno no salen chispas.
No se puede servir a dos señores.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.