No hay pero que valga.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
El que regala, no vende; pero sorprende.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
A burra vieja, albarda nueva.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
El enamorado es el camarada del alma.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
No hay tonto para su provecho.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Beso, queso y vino espeso.
Soltero maduro, maricón seguro.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Quien no arrisca, no aprisca.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Caga más una vaca que cien palomos.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Porfía mata venado, que no venablo.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
A manos frías, corazón ardiente.