El vino con el amigo.
Amor de gato se ve por el tejado.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Nadie da lo que no tiene.
Es mejor deber dinero y no favores.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Una rata dentro de una tinaja.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El amor gobierna su reino sin espadas.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Casa de mantener, castillo de defender.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Donde hay patrón no manda criado.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Año tuero, vaca y muerto.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Ojo por ojo, diente por diente.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Con aguja de plata no se puede coser todo.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El mal ajeno no cura el mío.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Con dinero baila el perro.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Caer para levantarse, no es caer.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Hablar a tontas y a locas.
Alegría, belleza cría.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Dos no riñen si uno no quiere.
Bailar la trabajosa.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
La muerte en la patria es agradable.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.