No hay don sin din.
Qué es una raya más para el tigre.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Hablar con bestias es para molestias.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Los extremos nunca son buenos.
Lo bueno dura poco.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
El que come tierra, carga su terrón.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Año de endrinas, año de espinas.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Peor que pulga en la oreja
A donde va encuentra un problema
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Gato enratado no quiere pescado.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
El que llora su mal, no lo remedia
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Ni en pelea de perros te he visto
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
El mejor marido, el que más ha corrido.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Limosnero y con garrote.
Dar tiro.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Irse a chitos.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.