El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Borrego al camión, duro a la montera.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
De un golpe no se derriba un roble.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Al mal segador la paja estorba.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Casa convidada, pobre y denostada.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
En el pedir no hay engaño.
Tierra por medio, para poner remedio.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.