Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Vecina de portal, gallina de corral.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Hacer de necesidad virtud.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Fruto vedado el más deseado.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
A persona lisonjera no le des oreja.
Como chancho en misa.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
La zorra, por la cola.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Dios los cría y el diablo los junta.
Antes de que acabes, no te alabes.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
La libertad no tiene par.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
El río pasado, el santo olvidado.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Callando el necio, se hace discreto.
Quien no tiene, perder no puede.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
No hagas leña del árbol caído.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
A la bota, darla el beso después del queso.
El que manda, no va.
Cada fracaso nos hace más listos.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Bien casada, o bien quedada.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.