No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Benavente, buena tierra y mala gente.
La lengua larga es señal de mano corta.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Romero ahíto saca zatico.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Corre más una loca en chanclas.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Parece barril sin fondo.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Cada uno canta como quiere.
Papel, testigo fiel.
Dan darán, dicen las campanas.
La oración breve sube al cielo.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.