El mal que se vaya y el bien se nos venga.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Buenas cartas a veces pierden.
El mundo está vuelto al revés
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
El que se casa, por todo pasa.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Bonitas palabras al más listo engañan.
La práctica vale más que la gramática.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
Se las sabe por libro
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Corre más una loca en chanclas.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Quien debe y paga, no debe nada.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Pesar compartido, pronto es ido.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
La suerte y la muerte no escogen.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
El que puede gobernar a una mujer puede gobernar a una nación.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
No saber una jota.