Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
A gallo viejo gallina joven.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Dar la última mano.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
El yerro encelado, medio perdonado.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Buena mula, mala bestia.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
A preguiça se deu bem.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Alforjas llenas quitan las penas.
Matar dos pájaros de un tiro.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
A mejor cazador se le va la paloma.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Muchas hormigas matan un camello.
A la mujer no la cates, no es melón.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Si el deudor no se muere, la deuda no se pierde.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.