Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Escucha el silencio... que habla.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Panza llena, quita pena.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Dios castiga, pero no ha palo.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Callemos, que el sordo escucha.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
El agraviado, nunca desmemoriado.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Con la boca es un mamey.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Como que se murió si me debía.
De desagradecidos está el infierno henchido.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Dios aprieta pero no ahoga.