Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El mal que no tiene cura es la locura.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Variedad es causa de amenidad.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Juez que dudando condena, merece pena.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Los hombres son mejores que su teología
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Buena es la linde entre hermanos.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
La alegría es el mundo de la libertad
Donde manda el amo se ata la burra.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Ni miento ni me arrepiento.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
En cada refrán tienes una verdad.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
De tal jarro, tal tepalcate.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.