Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
El hombre casado, ni frito ni asado.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
En el refugio del otro vive cada uno
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Duerme más que un gato con anemia.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Corre más una loca en chanclas.
El mono sabe el palo al que trepa.
No gastés pólvora en chimancos.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Hombre prevenido vale por dos.
Nunca te apures para que dures.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
A creer se va a la iglesia.
Lo estancado se pudre.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Deja al menos un huevo en el nido
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Menos idea que Geral pasando música.
Por una alegría mil dolores
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Hermanos hay tanto por hacer!
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Riña de amantes, agua referescante.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes