Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
La barca pasa, la orilla queda
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Hierba mala nunca muere.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Salud y fuerza en el canuto.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Las palabras no cuestan plata.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Fiado se murió, mala paga lo mató.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Depende de cómo caigan las cartas
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Idos y muertos, olvidados presto.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.