Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Con el mismo cuero las correas.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Nobleza obliga.
Con aire solano, no hay toro bravo.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Quien empiece el juego que siga con él
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Refregadas, duelen más las llagas.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Puerco no se rasca en javilla.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
La cara bonita y la intención maldita.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Sirva de algo mientras se muere.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Cuanto más violento es el amor, más violento es el dolor
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Un yerro, padre es de ciento.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.