Un yerro, padre es de ciento.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
El que tiene buba, ése la estruja.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Nadie se muere en la vispera.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
A mucho hablar, mucho errar.
El gato maullador, nunca buen cazador.
En enero no te separes del brasero.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Cual andamos, tal medramos.
El mal comido no piensa.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Cuando da muchos frutos el manzano, podrás agarrarlos con la mano.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
En mares serenos no se forman marineros buenos.
Dar una de cal y otra de arena.
La gotera cava la piedra.
Beber sin comer, maña de ranas es.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Juego mayor quita menor.
De boca para fuera.
Dolor de viuda, bien poco dura.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
En la unión está la fuerza.
Rectificar es de sabios.
Bueno está lo bueno.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.