Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Por los ojos entran los antojos.
A la cabeza, el comer endereza.
Burla con daño, no cumple el año.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Atrás viene quien las endereza.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.